Columna publicada el 18 de agosto de 2004
TESOROS CON FECHA DE CADUCIDAD
La sombra de la muerte planea sobre el gaditano río Hozgarganta desde 1952, cuando se aprobó su Plan General de Ordenación. Desde entonces aparecen periódicamente noticias sobre la posibilidad de anegar 300 hectáreas del Paraíso construyendo una presa en el río, o bien acerca de la conexión Hozgarganta-Guadarranque, que alteraría gravemente uno de los últimos cauces vírgenes de España. Estos desfasados proyectos se mantienen con la excusa de atender riegos y abastecimientos urbanos que ya satisfacen las infraestructuras existentes. Tras cinco décadas, el río sigue casi inalterado: los milagros, sin duda, existen. Mientras tanto, como un anciano que se apaga sin hacer ruido, el lince ibérico nos dice adiós.
Igual que los elementos y el paso del tiempo modelan el paisaje, así éste y las criaturas que lo pueblan modelan al hombre. A una tierra la hacen sus paisajes y sus animales, y el mismo Jerez, por ejemplo, sería otra cosa sin sus Montes de Propios, esos que no nos dejan visitar; por ello, conviene proteger ciertas cosas a cualquier precio, si no ya por amor a la naturaleza, por puro egoísmo al menos. Deben alcanzarse soluciones de compromiso entre el desarrollo y la conservación sin que ésta última suponga pobreza, pero sin que en aras de un supuesto progreso, coartada para pelotazos millonarios (recordemos Puerto Sherry), se eliminen mediante una política de hechos consumados lugares y especies irrepetibles.
Se irá el gato, arderán los montes, se secará el río, y los gobernantes maquillarán su desidia, aunque todos seremos culpables con ellos. Si existe esperanza de que este negro presagio no se cumpla, pasa por que cada uno de nosotros vele desde ya para proteger esos tesoros: llorar como plañideras cuando no estén será tan inútil como intentar desfreír un huevo. En Cádiz ya perdimos el oso, el quebrantahuesos, el águila pescadora, el lobo... ¿Lo perderemos todo? Mantengámonos vigilantes, pues aunque los milagros existan, nada garantiza que vayan a durar siempre.