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24-04-2005 12:33:09

CINE: CRÍTICA DE "LA INTÉRPRETE" (NO TODO VA A SER HABLAR DEL PSOE, ¿NO?)

Categoria: CineNadie




"LA INTÉRPRETE", LA VERDAD DE ÁFRICA DESCUBIERTA EN NUEVA YORK

A priori, “La intérprete” es una de esas películas con alicientes de sobra para interesar a todo tipo de espectadores: a la legión de admiradores de Nicole Kidman, a quienes gustan del thriller político de alto nivel, a los que sienten curiosidad por los problemas de África, a los fans de Sydney Pollack, a los progres a los que les encanta Sean Penn porque es progre, y también a los que agradecen poder visitar, aunque sea desde la butaca del cine, la fantástica ciudad de Nueva York; en este caso, con un regalo añadido, ya que por primera vez se ha podido rodar en el interior de la sede de Naciones Unidas, hito que ni siquiera el mismísimo Hitchcock pudo lograr (algo tendrá que ver, no obstante, el descrédito en el que está cayendo la institución en los últimos años). Y es que, aunque la ONU actual sea inoperante, faraónica y anticuada, es fascinante contemplar los entresijos y mecanismos de la organización que un día estuvo llamada a mantener la paz en el mundo.
Silvia Broome (Nicole Kidman), trabaja como intérprete en la ONU y, casualmente, escucha una conversación en un raro idioma africano que, también casualmente, es el que ella domina. En dicha conversación se vaticina que el dictador que gobierna Matobo será asesinado mientras pronuncia un discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. Tras denunciarlo a sus superiores, se inician las averiguaciones policiales sobre el grado de credibilidad de la amenaza, y poco a poco se va descubriendo una oscura implicación personal de la propia Silvia con el país de Matobo. Conforme la investigación se vuelve cada vez más turbia, va forjándose una relación filoromántica y al mismo tiempo de desconfianza mutua entre la investigada y el investigador, el agente del servicio secreto Tobin Keller (Sean Penn). El momento del discurso se acerca y poco a poco, a la vez que crece la lista de cadáveres, se van uniendo los hilos que finalmente conducirán al clímax en el edificio más internacional de Manhattan.
Tras estar desaparecido como director desde 1999 (se tenía que recuperar del fracaso de “Caprichos del destino”, algo que Harrison Ford todavía no ha logrado), Sydney Pollack recupera el pulso del mejor cine político como en los viejos tiempos de “Los tres días del cóndor” (1975); y aunque “La intérprete” tiene notables altibajos y no es redonda por cuanto que algunas de las trampas del guión son demasiado evidentes (¿por qué, una vez descubierto el plan, intentan matar a la protagonista?¿cómo sabe ella exactamente lo que va a pasar tras el discurso?), se trata de un producto interesante que mantiene la intriga y sabe dosificar la tensión y la acción. Además, posee un trasfondo de veracidad y realismo en su aproximación a los graves problemas políticos de África: el retrato que se hace de las dictaduras africanas es tópico, pero no por ello falso, sino todo lo contrario (aunque se han inventado Matobo para que nadie se ofenda, podría ser cualquiera de tantos países africanos: Ruanda, Congo, Uganda, Etiopía…). No hay duda de que el mayor problema del continente africano son los regímenes políticos, casi todos de inspiración soviética o maoísta, como los que describe el film. Quien haya visto esta película y la reciente y fantástica “Hotel Ruanda” podrá hacerse una idea bastante aproximada del horror africano y la incapacidad fáctica de la ONU para detenerlo.
Para dar vida a un personaje tan complejo como el de Silvia Broome, el director ha apostado a caballo ganador: Nicole Kidman. Hay quien dice que Pollack gusta de ponerse al servicio de las estrellas en lugar de hacer lo contrario pero ¿quién no querría tener como protagonista a esta mujer que cada día parece más guapa y más joven? O Nicole Kidman ha contratado al mejor cirujano plástico del planeta, o directamente tiene un pacto con el Diablo. Pero lo más importante es que también es mejor actriz cada día: no resulta nada fácil hacer creíble a una blanca con corazón negro y turbio pasado, pero ella casi lo consigue, y digo casi porque aunque la película descansa básicamente sobre su impecable actuación, hay algo que no encaja, el personaje en sí mismo no es creíble por completo: desentona por la sencilla razón de que un blanco en el corazón de África no puede sentir, pensar y, sobre todo, actuar como un negro. No le dejarían. Quien haya estado en el África negra sabrá de lo que hablo, y bastaría con haber elegido a una actriz de ese color para solucionar el problema.
El papel de Sean Penn, Tobin Keller, es el de un amargado agente del servicio secreto. Amargado, sí, pero inteligente, perspicaz y muy profesional. A pesar de que Penn últimamente repite mucho la cara de asco (quizá refleja en la pantalla sus posiciones políticas en la vida real), se trata de un actor fascinante que siempre está a la altura de las circunstancias.
La intérprete” se podría considerar una historia de amor imposible entre seres machacados por el destino, y también una escenificación de la pugna entre quienes creen que la palabra es una arma poderosa que puede conquistar sin violencia hasta el más pétreo de los corazones, y los que piensan que a veces la palabra ha de dejar paso a la acción. A pesar de los millones y millones de muertos de África y el mundo a los que las palabras no salvaron, nos queda un regusto de esperanza, agridulce eso sí, cuando termina la proyección. Sean cuales sean las demás películas que componen la cartelera, gastarse unos euros en visitar la ONU mientras disfrutan con esta interesante historia es una excelente elección.


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