BATMAN BEGINS
Ahí va la crítica de BATMAN BEGINS, la última y mejor (con mucho) de las pelis de Batman. La verdad es que, tal como está la educación, no es mala idea llevar a los niños al cine para que aprendan algo de valores y principios morales. Un día de cole en el que les proyectaran películas como esta, o SPIDERMAN, EL SEÑOR DE LOS ANILLOS y otras por el estilo, les enseñaría mucho más de lo que pueden aspirar a aprender con las políticas educativas actuales.

BATMAN BEGINS, UN COMIENZO MEJOR QUE BUENO
Desde que en 1997 Joel Schumacher alcanzara inimaginables cotas de ridículo con BATMAN & ROBIN, la franquicia de Batman había quedado congelada. No daba más de sí, y aunque el universo gótico de Tim Burton había dado forma a un digno superhéroe, ni él, ni Schumacher, ni Michael Keaton, ni Val Kilmer, ni George Clooney lograron hacer justicia al personaje. Afortunadamente, a alguien se le ocurrió buscar un director fascinante para volver a los orígenes de un personaje fascinante, y así, Christopher Nolan, que en el año 2000 había dirigido una de las películas más originales de las últimas décadas (MEMENTO), es el encargado de traernos a Batman de vuelta…desde el principio. El resultado es la mejor de todas las películas que se han hecho sobre el personaje; una gran respuesta de Warner y DC Comics al fantástico Spiderman de Columbia y Marvel. Esta vez, y ya iba siendo hora, Batman da la talla.
Años después del asesinato de sus padres cuando era niño, Bruce Wayne (Christian Bale), vive marcado por la culpa, el odio y el afán de venganza y justicia. Desorientado, no ha sido capaz de encauzar su energía ni encontrar su camino. Ha viajado a los confines del mundo, mas no ha podido escapar de sí mismo. Todo eso cambia cuando Henri Ducard (Liam Neeson), esbirro de la mítica Liga de las Sombras, una secreta sociedad justiciera, le ofrece el camino en el que encontrar satisfacción a sus anhelos más profundos. Se convierte en su mentor, su maestro, su guía. Le enseña a superar sus miedos primarios y a sacar ventaja de los de los demás, y lo transforma en un guerrero perfecto. Pero en el momento de la verdad, cuando ante Ra´s al Ghul (Ken Watanabe), el líder de la Liga, ha de demostrar su absoluto compromiso con los principios de dicha sociedad, Bruce Wayne elige su propio camino…
De vuelta a Gotham, decidido a luchar contra el crimen y a convertirse en un símbolo que aliente a los demás, Bruce aprovechará todo lo que ha aprendido, además de su inmensa fortuna y el acceso a prototipos militares de alta tecnología, para convertirse en una idea aterradora, un espectro, un concepto: Batman. Con la ayuda de su fiel mayordomo Alfred (Michael Caine) y Lucius Fox (Morgan Freeman), ayudará a las pocas personas íntegras que luchan contra la corrupción a enfrentarse a Carmine Falcone, el capo que controla la ciudad. Aunque Falcone no es más que un aprendiz comparado con el mal que amenaza la urbe, un mal justiciero a la manera de Sodoma y Gomorra que quizá ni tan siquiera Batman pueda detener.
Gran parte de la culpa de que BATMAN BEGINS sea una excelente película es del impresionante elenco de actores que intervienen. Con la excepción de Katie Holmes, a la que ni Tom Cruise se cree en su papel de ayudante del fiscal del distrito, el resto del reparto no sólo es espectacular, sino inmejorable. Christian Bale se convierte en el mejor Batman que ha existido (como curiosidad diremos que mide 1,88 m, y para su anterior película, EL MAQUINISTA, adelgazó hasta los 40 Kg. Inmediatamente después se incorporó al rodaje de BATMAN BEGINS, donde luce una fuerza física impresionante), Michael Caine dota a Alfred de ternura y respetabilidad insuperables, Cillian Murphy da grima como el Espantapájaros, Gary Olmand y Morgan Freeman aportan humor y honestidad, y Liam Neeson, el gran Liam Neeson, consigue que no nos cansemos de verle repetir otra vez el papel de Qui-Gon-Jinn (EPISODIO I) y Godofredo de Ibelin (EL REINO DE LOS CIELOS).
Christopher Nolan no se ha limitado a rodar una película de acción espectacular donde el bueno tiene que vencer necesariamente, sino que nos permite acompañar a un hombre normal, pero dotado de una fuerza de voluntad inquebrantable, en su viaje interior paralelo a la acción exterior. Nos hace partícipes de sus dilemas espirituales, y a la vez realiza toda una declaración de principios sobre los límites morales de la venganza, la justicia y el deber. A diferencia de Spiderman, que posee unos poderes que no deseaba y actúa por deber, Batman busca volverse poderoso para dar salida a su fuego interior. Dos enfoques radicalmente opuestos para llevar a cabo una misma misión: defender el bien. En el punto medio exacto entre la compasión, para no ser como los criminales, y la implacabilidad, para que estos no se aprovechen de la indulgencia, Batman hace uso de la fuerza, la inteligencia, la teatralidad y el engaño para que los malvados, por fin, también sientan miedo en una Gotham inspirada sin disimulo en la ciudad de Nueva York.
Con unos efectos especiales inteligentes y creíbles (el héroe no vuela “porque sí”, todas las maravillas que el justiciero es capaz de hacer tienen su explicación), una música excelente y un guión serio y a la vez entretenido, Batman resurge del baúl de los superhéroes olvidados para hacer lo necesario, es decir, marcar un hito en el cine de acción y aventuras del nuevo siglo. Y es que, como bien se dice a lo largo de la película, se nos conoce por nuestros actos. Por fin he conocido al hombre murciélago…y me gusta.