A CADA UNO LO SUYO
Columna publicada el pasado miércoles día 12 de octubre, en Diario de jerez.
A CADA UNO LO SUYO
El otro día, un amigo al que veo de boda en boda me dio una gran alegría al decirme que lee mis columnas. A pesar de que ideológicamente estamos tan alejados como los polos de la Tierra, a veces le gusta lo que escribo, pero le parece mal que llame a mis comentarios “A cada uno lo suyo” porque, según él, siempre “doy” a los mismos. Otro amigo dice que “se me ve el plumero”; otro más, este con ironía, que a ver cuándo digo algo bonito de Venezuela, y mi amiga la Roja (en cuerpo y alma) pasa ya de leerme porque ha decidido que es mejor que conservemos la amistad.
En esta época de relativismo moral hay quien cree que, para no ser extremista, si se critica a unos hay que hacerlo en igual medida con los otros. Obviamente discrepo, y esta columna nunca se llamará “A cada uno el 50%”. Mi opinión es que se debe criticar a cada uno en la medida en la que se haga acreedor de ello, y si los hechos provocan que la mayoría de las críticas vayan en la misma dirección, no es culpa mía. Escribiendo contra lo nefasto mantengo viva la esperanza de que algunas conciencias más muertas que vivas despierten de una puñetera vez, puesto que, aunque es un placer publicar en un medio importante, también es un deber: todo ciudadano libre y honesto tiene la obligación de vigilar al poder político en la medida de sus posibilidades, ya que este tiende por naturaleza a corromperse y cometer abusos. Me importa un bledo que se me vea el plumero, porque no tengo plumero que ocultar, partido al que rendir cuentas, ni ideología ante la que postrarme, y porque es precisamente ese miedo que tienen muchos a que “se les vea el plumero” lo que ha permitido que nuestro país se esté volviendo un ridículo país de idiotas, o 17 ridículos países de idiotas, como prefieran.
Después de más de un año “repartiendo” desde este medio, creo que no he perdido ni una sola amistad a consecuencia de ello. Si me he ganado la simpatía de algún desconocido, me alegro enormemente, y si tengo el desprecio de otros muchos…lo tengo a gala. Por cierto, ¿saben ustedes que el lago Maracaibo es precioso?