¿VALE ESPAÑA 500.000 EUROS?

© JOSÉ NADIE
¿VALE ESPAÑA 500.000 EUROS?
Ahogados como estamos en la ciénaga de la manipulación, es lógico que se monte un escándalo cuando el PP lanza una campaña para explicar el Estatuto catalán; allí donde la verdad es la mentira y la mentira es la verdad (es decir, aquí), el Ministerio de la Verdad tiene que exterminarla tanto a ella como a los que la buscan. No es un escándalo que la Junta gaste mi dinero para convencerme de que “able andalú” o de que Andalucía es imparable (hacia el abismo, ahí sí que no mienten); No es un escándalo que de mis impuestos se beneficien la ETA y sus socios (es curioso pensar que la bala que a uno le meten por la nuca la puede haber pagado uno mismo); pero si el PP gasta 500.000 de sus euros en intentar que no nos engañen, eso sí es un escándalo.
El Gobierno socialista, incapaz de aceptar que aún no puede engañar a todo el mundo, está nervioso. Blanco acusa al PP de mentir a los españoles, pero si el Estatuto es tan bueno, bastaría con que el PSOE nos lo diera a leer regalándolo con el dominical de sus periódicos. Mientras tanto, López Garrido, socialista excomunista (ramas del mismo árbol totalitario), dice que lo del PP es una cruzada para enfrentar a los españoles entre sí. Me pregunto si le habrán salido llagas purulentas en la boca al pronunciar la palabra españoles.
A los que creen que la libertad y la democracia sólo son medios para alcanzar el poder les pasa algo muy curioso: si el “PÁSALO” les sirve para derribar un gobierno, es un “PÁSALO” democrático, pero si sirve a otros para defenderse del engaño, entonces es un “PÁSALO” facha; como no tienen principios, no pueden entender que el PP actúe movido por ellos, y por eso mismo yo no puedo entender que la campaña del PP vaya a ser diferente en Cataluña: ¿en qué quedamos, somos o no somos iguales todos los españoles? Al PP, como siempre, el complejo y el miedo le pueden, pero en el fondo saben que ha llegado la hora de echar toda la carne en el asador, la hora de la verdad. Deberían empezar expulsando del partido a José Piqué por chaquetero amoral: se pelea mejor cuando no se tiene al enemigo dentro de casa.