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A cada uno lo suyo

12-12-2005 21:33:38

LA VERDAD DE LA VIDA, POR SOLZHENITSYN

Categoria: políticaNadie

A todos los que no vivieron lo bastante para contar estas cosas. Y que me perdonen si no supe verlo todo, ni recordarlo todo, ni fui capaz de intuirlo todo”.

Con estas impresionantes palabras comienza Alexandr Solzhenitsyn su obra magna, biblia viva de lo que fue y significó el régimen comunista de la Unión Soviética. La obra se divide en siete partes, publicadas en tres tomos, de los que acabo de terminar de leer el primero. Me faltan palabras para describirlo, y sólo acierto a decir que tendrían que leerlo todos aquellos que quieran conocer los límites de maldad a los que un régimen político y las personas que forman parte de él pueden llegar. La primera parte, "El arresto", me ha dejado profunda huella, pues en poco más de treinta páginas se describe perfectamente cómo, por qué, cuándo y para qué se acababa con la libertad de los sufridos ciudadanos soviéticos por millones, con tal grado de arbitrariedad, que a veces llegaban a coger a cualquiera sólo para alcanzar las cifras exigidas.
Un día de estos pondré esas casi cuarenta páginas aquí, transcritas, a disposición de quien las quiera leer y no tenga posibilidad de hacerse con el libro. Llegan al alma. Pero hoy me limitaré a poner una bella reflexión que Solzhenitsyn se hace mientras es trasladado de una prisión a otra en transporte público, disimulando su condición de prisionero y viajando junto a personas "libres" que ignoran su condición de habitante del Gulag. El bueno de Solzhenitsyn deja escritas para la posteridad unas palabras de profundidad y calidad humana excepcionales, y que a cualquier persona de bien deben quedarle bien alojadas en el interior del alma, más allá de ideas políticas.
"¡Y entre vosotros hay un abismo infranqueable! No es posible gritarles, ni llorar por ellos, ni sacudirlos por el hombro, pues tú eres un espíritu, un espectro, y ellos, cuerpo material.
¿Cómo iluminarlos? ¿Con una inspiración? ¿Con una aparición? ¿Con un sueño?: ¡Hermanos! ¡Hombres! ¿Para qué se os ha dado la vida? En el silencio de la medianoche las celdas de los condenados se abren de par en par y se arrastra hasta el patíbulo a personas con una gran alma. En este preciso momento, en esta hora, por todos los ferrocarriles del país hay hombres que pasan su lengua amarga por los labios, resecos de haber comido arenques, hombres que sueñan con la felicidad de poder estirar las piernas, con el alivio de que les dejen hacer sus necesidades. Cuando el verano llega a Kolymá, la tierra se deshiela hasta un metro escaso de profundidad y sólo entonces entierran los huesos de los que murieron en invierno. Pero vosotros gozáis del derecho a determinar vuestro destino, tenéis sobre vuestras cabezas el cielo azul y el sol ardiente, os está permitido ir a beber agua, estirar las piernas, ir sin escolta a donde se os antoje. ¿Qué importa la luz del pasillo? ¿Qué pinta aquí la suegra? ¿Queréis que os revele ahora mismo la esencia de la vida y sus secretos? No persigáis fantasmas, ni posesiones, ni honores: sólo se consiguen tras años, decenios de nervios y se confiscan en una sola noche. Vivid con serena superioridad sobre la vida, no os asuste la desdicha, ni languidezcáis tras haber conocido la felicidad, pues ambas no importan: jamás lo amargo es para siempre, ni lo dulce colma nunca la medida. Consideraos afortunados si no pasáis frío, si el hambre y la sed no desgarran vuestras entrañas. Si no se ha partido vuestra espalda, si caminan ambas piernas, si ambos brazos siguen articulándose, si ven ambos ojos y oyen vuestras orejas, ¿a quién podéis envidiar? ¿De qué os serviría? Envidiar al prójimo corroe ante todo a uno mismo. Frotaos los ojos, limpiad vuestro corazón y valorad por encima de todo a quienes os aman y desean vuestro bien. No los ofendáis, no los injuriéis, no os separéis de ellos sin antes haber hecho las paces: porque, quién sabe, ése puede ser vuestro último acto antes de que os arresten, ¡y el último recuerdo que quede en su memoria!"


Gracias, señor Solzhenitsyn, por hacerme mejor persona con su sacrificio y su compromiso. Gracias.


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Comentarios

  1. Acabo de leer tus vomitivas líneas en Diario de Jerez: "Talante" Nazionalista. Ha sido lerlas e irme al baño a vomitar, y a despreciarte como ente humano. No me extraña que firmes como Juan Nadie, eso NADIE y NADA, un misereable que no merece disifrutar de esta NACION, de ANDALUCIA. Vete, por favor, a tu Patria, esta no es tu tierra aunque hayAs nacido posiblemente aquí. Como en la carta que citas, recibe todo mi desprecio. VIVA ANDALUCIA LIBRE Y SOBERANA !!!

    Andalusi — 14-12-2005 09:57:54

  2. Pues vale, que te aprovechen el vómito y el desprecio. Gracias por leerme.
    P.D. Chico, Andalucía lleva acento en la i. Y nación en la o.
    JN

    José Nadie — 14-12-2005 12:55:54


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