TALANTE NAZIONALISTA
Columna publicada hoy, 14 de diciembre, en Diario de Jerez:
TALANTE NAZIONALISTA
Más que porque lo digan la Constitución o siglos y siglos de historia, quienes defienden la unidad de España contra analfabetos, egoístas y fanáticos lo hacen porque saben que su postura es moralmente superior a la de los que quieren hacer de cada barrio un país, aunque, a veces, surgen dudas. La propaganda y la mentira consiguen sembrar confusión, pero ante los cantos de sirena y los discursos de falsa sonrisa hay que saber a qué atenerse: como si fueran matemáticas básicas, cambiando de signo lo que los nacionalistas pronuncian, sabemos lo que sienten: si hablan de solidaridad, significa que pretenden la ruina para los demás. Si avisan de un nacionalismo español cutre y radical, se retratan a sí mismos. Si se proclaman oprimidos, quieren decir que desean aplastar a todos los que no sean de su secta, y si hablan de pluralidad, es que quieren que sólo exista su singularidad. Su único objetivo es obtener el máximo beneficio explotando el odio a España hasta las últimas consecuencias.
Desde aquí hemos luchado en la medida de nuestras posibilidades contra esta lacra miserable y triste que se extiende como un cáncer por toda la Nación. A dicha enfermedad no es ajena Andalucía (produce arcadas recordar a Pacheco de la mano de los que pactan con ETA y mutilan la Constitución), y no hace demasiados meses que escribía sobre la inexistencia de la nación andaluza. En respuesta a mi columna, un valiente patriota andaluz licenciado en Faltas de Ortografía, un tal H.d.P., me escribía lo siguiente:
“Se puede ser mas fascista, mas retrasado mental, mas carca, pero mas españoLazo que tu no. Si de verdad eres de Jerez, de Cádiz, es seguro que eres el detritus de la sociedad. Lee un poco en algunas de las paginas que re cito y mientras tanto recibe todo mi desprecio. VIVA ANCIA LIBRE Y SOBERANA!!! Ojala te atragantes despreciable español”. (Se adjuntaban direcciones de internet de corte islamo-nacionalista andaluz).
Diríase que, en momentos de duda, el hado gusta de mandarnos señales: basta con recibir un correo como este para saber que se camina por la senda de lo correcto.