SOLDADOS ESPAÑOLES: UNA MISIÓN ÚTIL
SOLDADOS ESPAÑOLES: UNA MISIÓN ÚTIL
El peor conflicto sufrido por la humanidad tras la Segunda Guerra Mundial (Gulag aparte) no se produjo en Corea, Vietnam o Afganistán. Ni siquiera en los Balcanes, Chechenia o Irak. De hecho, sucedió en el mismísimo corazón de las tinieblas, pero tampoco fue la ejecución de 800.000 tutsis a la que Europa asistió impasible durante 100 días. Les hablo de la guerra que entre 1998 y 2003 asoló la República Democrática del Congo matando a 4.000.000 de personas, desplazando a 3.400.000, y dejando hambrientos a otros 17.000.000, una guerra que, como no era de religión ni utilizable contra los Estados unidos, no nos interesó. Pero lo cierto es que la situación actual en la R.D.C. sí que debería preocuparnos, al menos en la medida en la que realmente deseemos que la esperanza visite África algún día, porque el equilibrio que existe en aquél país es tan inestable como una pelota encima de otra, y la clave para mantenerlo son las elecciones del próximo 18 de junio, las primeras libres de su historia. Faltan 3 meses.
La mayor, más cara y más importante misión de paz de la O.N.U. mantiene en la R.D.C. a 17.000 soldados que no dan abasto para mantener la paz en un gigantesco caos gobernado por una coalición de señores de la guerra que hasta 2003 se mataban entre sí. Sin embargo, eso puede cambiar, y las Naciones Unidas necesitan ayuda de la U.E. para alterar el destino: necesitan más soldados para que las elecciones tengan éxito. Parece, no obstante, que Europa hace lo de siempre, escaquearse: no pero sí, sí pero no, y así hasta que sea demasiado tarde.
De momento, los únicos españoles que viven en el Congo son los héroes de nuestro tiempo, los misioneros que allí se dejan la vida ayudando a la gente. Así que, tras haber huido de Irak, España tiene ahora la posibilidad y la obligación moral de hacer el bien con algo más que palabrería; en el Congo necesitan ayuda de verdad, no pancartas ni “cerosietes” que van directamente a Suiza o a comprar kalashnikovs. De manera que, señor Ministro de Defensa, ¿por qué no envía soldados españoles al Congo? hágalo, hagamos historia.