"EL CASO SLEVIN"

Película sorpresa...positiva. Es decir, vas al cine sin demasiadas esperanzas, escarmentado de tantos palos. Vas porque, a pesar de todo, te gusta el cine, y no te resignas a ver las películas tirado en el sofá o a descargartelas de Internet. Puede que no te importe demasiado escuchar música pirata, pero ¿renunciar a la magia del cine? No, eso no. No al menos mientras puedas resistirte.
Bueno, como decíamos, te metes a ver EL CASO SLEVIN, sobre todo porque Bruce Willis te gusta y te resulta entrañable, y porque para ti es casi como de la familia. Tienes treintaypocos años, y Bruce Willis te hace sentirte bien, te retrotrae a la época de Luz de Luna, y a Jungla de Cristal, a una época que, quizá te estás haciendo viejo, crees que era mejor. Y empieza la película, y al principio te parece que es el típico thriller lioso con aires de comedia, y te parece fallido. ¡Oh, otros cuantos euros casi tirados a la basura! Pero no. Esta vez no. Con esta película pasa una cosa muy extraña, por poco habitual: no pierde fuelle, no se desinfla, sino todo lo contrario; empieza floja (aparentemente), y al final se atan los cabos y te quedas casi tan agusto y contento como cuando, hace ya muchos años, te pasó exactamente lo mismo cuando decidiste ir a ver Sospechosos habituales. Sales del cine tan complacido, que ya hasta te gusta Josh Harnett; ver para creer. Y es que el cine tiene estas cosas.
¿Y de qué va EL CASO SLEVIN? Eso no se lo voy a decir, ya he escrito bastante. Sí quisiera recomendarle a quien decida verla tras leer esto, que no se haga demasiadas ilusiones, pues cuando eso sucede la película nos crea demasiadas expectativas y luego solemos sentirnos, quizá injustamente, decepcionados.
La venganza es un plato que se sirve frío. En esta película, muy frío.
EL CASO SLEVIN: Calificación: 8.5/10