Un poema para Andalucía diluida, y otro para España reseca
No me canso de decirlo, y prometo que lo hago sin falsa modestia: los visitantes habituales de esta bitácora son mejores, más sensibles, más listos y escriben mejor que este que se hace llamar José Nadie. Gracias, Maikel, aquí van tus versos tristes, desgarrados y auténticos.

Sordo estoy ya de tus gritos,
maldito sur tan extraño,
y es tu perfil dolorosa
en gesto desfigurado.
Tu tierra no es de esperanza
ni blancos son tus costados,
eres cepa ahogada en cieno
y olivo de piel quebrado,
manos de sangre manchadas
y oscuro esputo de barro.
Tu alma tiembla de espanto
con sudor de piedra hastiada,
y es el tinte de tu suelo
ajedrez tan verde y blanco,
que el aliento de tus gentes
en jaque y mate se ha vuelto.
Maldito sur tan extraño,
tu tierra no es esperanza
ni blancos son tus costados…
Ya no hueles a albahaca,
bajo el peso de tu estigma
tu olor de espliego se pierde:
carne de eterna, podrida,
canto de queja esparcido
por tu aspecto de albariza.
Maldito sur tan extraño,
tu tierra no es esperanza
ni blancos son tus costados.
Eres cepa ahogada en cieno
y olivo de piel quebrado,
manos de sangre manchadas
y oscuro esputo de barro.
Eres, sur, cante profundo,
canción que escupe amargura.
Maldito sur tan extraño,
tu tierra no es esperanza
ni blancos son tus costados.
Eres, maldito sur… ¡tan extraño!
© Maikel

España nunca ha sido piel de toro...
España es una triste y sin ventura
y una espesa cornada por el pecho.
España flota y mira al occidente
con perfil de luna llena, surgiendo
rauda y bella de su cáscara vieja.
España, polvo te nieva las cumbres,
y en augusta alfombra, tu hinchado abdomen
se ha poblado de rancio olor aciago...
España, ¡cuánta pena hay en tus hombros!
¡cuánto dolor te quiebra las rodillas!
España, todos te deben llorar,
porque se arruga tu estampa
que es de fieltro y suave estraza,
porque tus ríos son llantos
y agua de sal desbordada.
Ya no corre la sangre por tus venas,
... te han dejado seca, España,
y tu céltico ceño se ha plegado
de enfado, rabia, pena y tanta angustia...
Muchos años de esperanza...
¡Cuántos siglos engañada!
¡Pobre España tan triste y sin ventura!
Todos te deben llorar,
porque se arruga tu estampa
que es de fieltro y suave estraza,
porque tus ríos son llantos
y agua de sal desbordada.
© Maikel