¿Leía Roosevelt haikus?
Mi amigo Enrique me ha descubierto recientemente un nuevo mundo, el de los haikus, y me ha dejado un libro titulado "Jaikus inmortales". De ellos, he hecho una pequeña selección de mis favoritos (la pondré aquí próximamente). Son pocos mis elegidos, sólo doce (la mayoría no me dicen nada, ¡soy un insensible!), y uno de ellos dice así:
Estate ahí,
que aunque torpe, tú eres
mi ruiseñor.
(ISSA)
Precioso, ¿no?; tierno y amoroso. Y, además, aplicable al ser amado (hijo, padre, madre, mujer...). Un ejemplo de tolerancia y condescendencia.
Pero a mí, que últimamente le veo interpretación política a casi todo (¿estoy enfermo?), este tierno haiku también me ha traído a la memoria una frase, quizá apócrifa, de Franklin Delano Roosevelt refiríendose al dictador nicaragüense Anastasio Somoza. Le decían que Somoza era un hijo de puta, y él, impertérrito, respondió:"Puede que sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta". Y es que, aunque algunos no se enteren, la política, como la vida, es el arte de escoger el mal menor.
Precioso haiku japonés, y precioso haiku yanqui.
Good bye.