SI YO FUERA RICO...

Tan monolítica y artificial en la risa como en el discurso, Pilar Sánchez siempre ríe igual para la foto, y lo hace así porque siempre se está riendo de los mismos: de nosotros.
SI YO FUERA RICO...
…viviría en Jerez. De hecho, aquí vivo, lo malo es que no soy rico ni aspirante a serlo (no tengo el carné del PSOE), así que lo hago porque no tengo más remedio. No es que no me guste mi pueblo, pero cuando todos los días se siente uno atropellado por los politicastros que manejan el cotarro como si fueran sus dueños, acaba hasta las narices. Por eso pienso que sería interesante observar los tejemanejes de la ciudad como esos altos ejecutivos que van a sus negocios en países subdesarrollados y pueden ver las miserias del lugar sin sentirse afectados, como si estuvieran contemplando una película. En este caso, sería una película con personajes delirantes sobre los que luego se podrían escribir interesantísimos ensayos histórico-científicos describiendo lo que se ha visto y tratando de hacerlo comprensible para las personas que viven en el mundo civilizado. El hipotético cronista del absurdo, pronto averiguaría que a los políticos jerezanos les sale gratis mentir (Pacheco lleva décadas demostrándolo), y que la alumna aventajada Sánchez quiere convertirse en catedrática del engaño desplazando al maestro.
Esta semana decía la alcaldesa que cuando el pacto que tiene con Pacheco (ese que consiste en que cada uno se cuelga medallas con una mano mientras se las arranca al socio con la otra) no sea bueno para Jerez, ese día el pacto acabará. Lo decía tan solemnemente… ¡que casi me convenció! (Por cierto, apuesto a que el pacto estallará, casualmente, cuando falten unas semanas para las municipales). Pero el plato fuerte ha sido la película que podríamos llamar: “Promete, que algo queda”; y es que, cuando Sánchez necesita titulares, se los fabrica ella misma artesanalmente. Su última creación ha sido un segundo hospital para Jerez en la próxima legislatura. Y no sólo eso, sino que ya sabe hasta cómo será la fórmula de gestión del nuevo centro: “Novedosa” (suena bien, ¿eh? Lo voy a escribir otra vez, que me encanta: “Novedosa”… ¡mola!). En la Junta, sin embargo, sus colegas socialistas no saben, aunque sí contestan: de hospital, nada; no está previsto. Pero tranquilos, que no cunda el pánico: la alcaldesa es una consumada experta en el arte del “donde dije hospital digo Diego”, y ahora resulta que sus palabras fueron objetivo, legítima aspiración, plena confianza, proyecto irrenunciable (suena igual que Otegui), y blablablá, blablablá, a otra cosa, mariposa. Naturalmente, la oposición (Pacheco y el PP unidos de nuevo, ¡qué bonito!) no ha desperdiciado la oportunidad, y mientras los populares han bautizado a la Sánchez como Antoñita la Fantástica, la que miente más que habla, Megaproyectos Pacheco, ha dicho que si la alcaldesa trae un nuevo hospital, él traerá dos. Qué chico más salao, ¿verdad?
Vivir en Jerez es tan desternillante como estar en el circo, y si no fuera por lo chusco y lo desvergonzado, la política jerezana sería una fuente inagotable de guiones que habrían sido la envidia hasta de los hermanos Marx. A mí me gustaría vivir aquí observándolo todo cual científico entregado a los experimentos. La cruda realidad, sin embargo, es que, como muchos otros jerezanos, yo soy el experimento.
La Voz. Jerez, 11 de junio de 2006