JEREZ, CUNA DEL HORMIGÓN (ARMADO)
JEREZ, CUNA DEL HORMIGÓN (ARMADO)
Que el PSOE le daría a Pacheco nuestros 65 millones de euros para que siga jugando al tente, es algo que supimos desde que él mismo anunció que se los darían. Nunca hubo dudas al respecto, porque en esta ciudad sin ley, su palabra es la ley. Para mí que todo empezó cuando pronunció la última verdad que se le recuerda: “La Justicia es un cachondeo”, y una vocecita en su interior le dijo: “¿Y por qué no te aprovechas?” Pasados ya muchos años, sus delirios han crecido hasta el punto de creerse el dios de la ciudad, como si Jerez no hubiera existido antes de que él lo (re)creara. Claro que, al contrario que un verdadero dios, este no es nada sin dinero. Por eso, cualquier excusa es buena para justificar los gastos, ya sea que las obras “crean empleo” -yo pensaba que las obras se hacían si eran necesarias-, que hay que renovar el “apoyo a entidades” -es decir, que hay que seguir comprando votos de furgoleros y capillitas-, o que se ha de “poner punto final a la ciudad” -¿quién es él para poner punto final a nada?-. Así, por mucho que los vasallos estemos fusilados a impuestos (cualquier día recuperan el derecho de pernada: ¡temblad, doncellas casaderas!), el monstruo insaciable de Pacheco, la GMU, necesita pedir dinero a los bancos.
Lamentablemente, todo lo anterior le da igual a Sánchez, la extraña compañera de cama de Pacheco, que ofrece a su consorte todo lo que pide, a cambio de poder seguir diciendo que es alcaldesa. Es triste necesitar a quien odias, sí, pero con dinero y votos, las penas son menos penas. La deuda -nuestra deuda- sube y sube, los acreedores no ven un duro, y yo les pregunto: ¿saben que 65+54 millones (de euros) son más de dos millones (de pesetas) cada hora, 24 horas al día, siete días a la semana, durante todo un año? Será por eso que Sánchez, la mujer de los ácidos estomacales sobrehumanos, pide al mismo tiempo austeridad y préstamos que ningún banco honrado concedería. Pero no se preocupen, que habrá crédito multimillonario. Apestoso, pero lo habrá.
Está claro que hay en Jerez tres clases de personas: los ganadores (Pachecone y sus esbirros), los menos ganadores (Sánchez y sus lameculos), y los perdedores, que ya somos 200.000. Desde luego, es fantástico ver cómo, pase lo que pase, Pacheco nunca pierde; es como Parker Lewis, pero en chulo malage. De momento, el precio que el PSOE nos hace pagar para que sus pactos sigan semivivos es endeudar más aún a esta ciudad arruinada, y acabar definitivamente con cualquier resto de credibilidad que pudiera quedar. Todo es tan vergonzoso, que hasta el Consejo Económico y Social de Jerez ha pedido a los socios que maduren y se dejen ya de broncas diarias que espantan a los inversores y desaniman a los ciudadanos; y la respuesta de Sánchez ha sido… ¡felicitarse porque “el informe avala las políticas municipales en la materia, y el plan de saneamiento está dando excelentes resultados”! Como ven, la imagen de Jerez no son los caballos ni el vino, sino el cemento. Sobre todo el de la cara de sus dirigentes.
La Voz, Jerez, 16 de julio de 2006