14.000 Kms2

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Ese es el miserable trozo de desierto que sólo empezó a importar a los árabes cuando le fue otorgado al pueblo de Israel. Desde entonces, estados y personas se han mantenido unidos en la sagrada misión de mantener viva la llama del odio al judío. Algunos seriamente y por activa (Irán y Siria, por ejemplo), y otros frívolamente y por pasiva, como el ídolo de Ben Laden (¿o es al revés?), ese castigo divino que es Zp; el presidente del Gobierno de España ya tiene su pañuelo palestino, ahora sólo falta que se ponga el kalashnikov.
Desgraciados son los judíos, pues desde el 14 de mayo de 1948 no han tenido un solo día de paz auténtica. A pesar de ello, los medios de comunicación nos enseñan un Israel ávido de sangre y armado hasta los dientes. Puede que nos parezcan belicosos, sí, pero eso es porque nosotros no hemos tenido que defender nuestra mera supervivencia cada segundo de los últimos 58 años; TVE, Tele5, Antena3, Cuatro, La Sexta y Canal Sur, por hablar sólo de televisiones, muestran un país que disfruta aplastando árabes y palestinos, pero mienten, y su mentira no es inocente, sino sangrienta y culpable, porque genera odio visceral e ignorante hacia un minúsculo estado en el que seis millones de judíos (y un millón de árabes con derechos) viven rodeados por gigantes islámicos cuyo mayor deseo es ver a los judíos aniquilados. Tres grandes guerras de exterminio iniciaron contra Israel, y si en alguna de ellas perdieron territorios, deberían haberlo pensado antes de empezar.
En todas las guerras mueren inocentes, pero parece que sólo son inocentes los muertos no judíos. ¿Quizá un israelí es menos que una rata? ¿Acaso un soldado judío es menos que una cucaracha? Ellos no lo creen, y algunos europeos, aunque nos insulten por ello, tampoco. Mientras tanto, el poder nuclear de Irán se acerca. Y cuando llegue, de nada servirá a los israelíes su valentía, pues una sola bomba los barrerá, mientras que a los ayatolás poco les importará sufrir algunos hongos de fuego a cambio: Jerusalén bien vale unas bombas atómicas, dirán. Pero nada de lo anterior parece importar a esta Europa asquerosamente progre: que lo que está pasando sea la inevitable respuesta a un ataque sobre Israel de ejércitos terroristas comandados por Siria e Irán desde dos frentes distintos es irrelevante; que esas tropas se escondan miserablemente tras sus mujeres e hijos para que luego veamos en la tele al pobre-niño-palestino-muerto da igual; que cientos de cohetes caigan sobre Haifa importa un bledo (por el niño-rata-judío-muerto no hay que sentir pena); que Hezbolá tenga más de 10.000 cohetes listos para sembrar la muerte en las ciudades israelíes es un detalle a obviar; y que muchísimos miles de libaneses estén apoyando en silencio la intervención de Israel, con la esperanza de verse algún día liberados de la pesadilla islamista en la que viven desde los años 70, a nadie importa.
Lo más triste de todo es que este gran problema de la humanidad se solucionaría inmediatamente con que sólo pasara una cosa: que el mundo árabe y el mundo progre, hermanos de sangre, decidieran que los israelíes tienen derecho a existir. Suena sencillo pero, al parecer, es imposible.
La Voz, Jerez, 23 de julio de 2006

Pena da lo que está pasando, pena por todos los inocentes que están muriendo (en ambos bandos, por supuesto), pero pena da también que el sentimiento subyacente en la sociedad sea que todo es culpa de los israelíes. Hay que ser hipócrita y malvado para pensar así. O extremadamente ignorante. O radical musulmán...O Zp.
Verdaderamente, lo de Zp es no ya de juzgado de guardia, sino de juicio por alta traición. Este hombre al principio parecía (a algunos, a mí nunca, NUNCA, me engañó) bueno. Luego se pensó que era bueno y tonto. Luego sólo tonto. Posteriormente tonto y malo (que es lo que yo pensé durante un tiempo), y ahora ya está bastante claro que es sólo malo. Nada más que malo. Malvado, más bien. Imposible meter más odio, más torpeza, más ignorancia, más radicalismo, más negligencia y más sectarismo en una sola persona. Que esa persona haya llegado a ser presidente del gobierno de España (¿por accidente?, ¿por conspiración? ¡ALGUNOS SEGUIMOS QUERIENDO SABER LA VERDAD!) es terrible para nuestro país. Esta vergüenza para la humanidad está rebajando nuestra imagen y nuestra autoestima hasta niveles que ni el mismísimo Fidel Castro lograría alcanzar. Zapatero, eres una plaga, eres un castigo, eres un error, eres la Parca nefasta, eres...eres Zp.