"SITUACIÓN INSOSTENIBLE"
"SITUACIÓN INSOSTENIBLE"
Como saben, el mundo está lleno de personas que no paran de hacerse preguntas estúpidas del tipo “¿qué fue antes, el huevo, o la gallina?”, o “si cae un rayo y no hay nadie para oírlo, ¿hizo ruido?” A mí, sin embargo, la cuestión que me fascina en los últimos tiempos es la siguiente: “¿Qué pasa cuando colisiona una fuerza irresistible contra un objeto inamovible?” Me gusta, sobre todo, porque parece una pregunta inventada ex profeso para Jerez, o lo que va quedando de él. La fuerza irresistible es Pacheco, que arrasa con todo lo que se le pone por delante, y el objeto inamovible es Sánchez, que no va a desatornillarse de su tronito de emperatriz ni aunque la froten con agua caliente y espátula. El caso es que la semialcaldesa no aguanta más, y sus ardores ya no los calma ni con un cóctel de tres Almax y cinco Alka-Seltzer. Y es que los ácidos que exuda Pacheco son como los del Alien de Ridley Scott: si varias gotas de la sangre del extraterrestre atravesaban las cubiertas de una nave estelar como si tal cosa, los ácidos de nuestro alien-cazurro atraviesan a las alcaldesas una tras otra cual rayos cósmicos. Que pierda, pues, toda esperanza Sánchez, porque no hay nada que hacer…salvo eso que haría si tuviese lo que hay que tener.
Que una persona sea más mala que un dolor no implica que no tenga sentido del humor, y para mí que Pacheco, en el fondo, es un cachondo. Díganme, si no, de qué otra manera se puede interpretar que su lacayo Román ofrezca como “ayuda” que el PSA vuelva a controlar los dineros ahora que empieza a no haberlos ni para pagar nóminas. Tras llevar a la ciudad a la quiebra técnica, y en vista de que los socialistas quieren gastar cada vez menos pero gastando cada vez más (?), Pacheco opina que para ese tipo de misiones nadie mejor que él, pues ha demostrado que es el number one si de lo que se trata es de arruinar la ciudad. En el fondo, estos rifirrafes son como los teatrillos infantiles que buscan la hilaridad a base de golpes: el socio le da un tortazo a la socia, la socia se lo devuelve, y el socio le da otro más fuerte, porque, “pa chulo, él”. Que nadie se preocupe: aunque armen mucho escándalo, no es más que pura comedia.
La refinanciación no viene, el dinero sí se va, Pacheco no deja de chinchar… todo son problemas para la regidora. Sin embargo, podría recurrir al consejo de una experta, pues tenemos en el pueblo a la mujer que se enfrentó al mismo enemigo en circunstancias parecidas; la émula de Ripley trató de expulsar al bicho de la nave, pero al final fue él quien la mandó a ella al espacio interestelar por el que aún vaga, hibernada, esperando que llegue un equipo de rescate. ¿Acaso teme Sánchez que la historia se repita con ella? Puede que no sea un destino muy atractivo, pero es, sin duda, más digno y respetable que pasarse el día lloriqueando, sin moverse de la poltrona, y permitiendo que el alienígena siga implantando sus simientes perniciosas en el estómago de esta comunidad.
La Voz, Jerez, domingo 3 de septiembre de 2006

Este parece ser el futuro que aguarda a Pilar Sánchez, a manos de su querido socio Pedro Pacheco,

Con posterioridad al envío de esta columna, la situación ha llegado a ser más "insostenible" todavía, con el pago in extremis de las nóminas a los empleados municipales. Algunos (cada vez más) auguran que es cuestión de poco, muy poco, tiempo que se dejen de pagar. No quiero ni pensar lo que va a pasar entonces. Pero algo gordo, muy gordo. Está llegando el momento de Jerez, aunque no sabemos si el momento de renacer, o el de sucumbir por completo.