UNITED 93: ALGO MÁS QUE UNA PELÍCULA

Cuando en una crítica de cine se dice de una película que es "imprescindible", empiezo a sospechar, pues ese calificativo se ha convertido en una especie de coletilla manida que, precisamente por ello, ha perdido todo su sentido. Sin embargo, UNITED 93 ha de ser calificada sin miedo a equivocarse como tal. Sí, se trata de una película I-M-P-R-E-S-C-I-N-D-I-B-L-E. No es una obra maestra, ojo, y su imprescindibilidad habría que atribuirla más a su valor documental y espiritual que a sus valores cinematográficos, que no son pocos. Y es que UNITED 93 es la tremenda reconstrucción, tan exacta y aproximada como ha sido posible, del vuelo del único “misil de Alá” que no alcanzó su blanco. Es decir, la transcripción al celuloide de la primera acción victoriosa de la Resistencia occidental contra las hordas bárbaras, aunque al precio de sus vidas. Una Resistencia que pudo actuar sólo debido a que tenía INFORMACIÓN, lo cual nos podría llevar a reflexionar sobre cuán importante es tenerla, y sobre el compromiso moral que nos debe llevar a buscarla en lugar de dejarnos alimentar con mentiras por vía intravenosa.
No sé si viendo esta película se podría emocionar algún compatriota de esos que ulularon sus lenguas cuando vieron caer las Torres, supongo que sí, si les queda una gota de humanidad en su interior. Observar minuto a minuto la tragedia de la que conoces el final es una experiencia profunda. La lucha por la supervivencia, el fanatismo ilimitado, la descoordinación y la sorpresa de los que estaban en tierra y a duras penas entendían lo que estaba pasando…la debilidad de los más fuertes ante lo inesperado. En cierto sentido, una cura de humildad, sin duda. Lo que pasó fue tan impensable, que quien viera la película pensando que es una obra de ficción, podría pensar que el guión es flojo por increíble…y sin embargo es tan creíble que si le quitaras la banda sonora sólo le faltaría contar con la actuación de los difuntos para corresponderse con la realidad. Gran parte de los controladores aéreos, personal militar, y otros personajes, se interpretan a sí mismos. Los pilotos ficticios son pilotos en la vida real, las azafatas, azafatas…todo está ajustado al máximo a la realidad en esta recreación sin estrellas de cine, pero con un corazón que late hasta las 10:06 de la mañana del 11 de septiembre de 2001. Es de esperar que nuestro corazón coja el relevo y siga latiendo con rabia y orgullo.
Calificación: 10/10. No es una película, es una oración.