LA CUADRATURA DEL CÍRCULO
Con algo de retraso colgamos aquí la segunda columna de nuestro amigo Kaiser, publicada el pasado sábado 30 de septiembre en La Voz de Jerez. Ya figuraba como comentario en una entrada anterior, pero ahora la situamos en el lugar que merece. En esta ocasión entra a saco en el apestoso, asqueroso, decrépito, corrupto, degenerado y vomitivo mundo de la política jerezana.
LA CUADRATURA DEL CIRCULO
El Sr. Pacheco ha decidido, después de suplicárselo de rodillas todos y cada uno de los mil afiliados de su partido en Jerez, volver a ser otra vez candidato a la alcaldía. Yo esperaba (¡qué iluso!) que, finalmente, desistiría, ya que estoy convencido de que no quiere, pero se ve que en el partido no le han dejado otra salida. No deja de sorprender la capacidad de sacrificio que tiene este hombre, pues no debe ser fácil renunciar otros cuatro años más a su puesto en la empresa en la que una vez trabajó; ya saben, ir todos los días a currar (35 horas semanales), aguantar un jefe que te apriete las clavijas y compañeros que te pasen los marrones, ver como los sindicalistas se escaquean mientras tú trabajas, hacer horas extraordinarias no remuneradas, tener que cumplir objetivos, soportar la rutina diaria y, lo que es peor, ajustar tus gastos a un sueldecito… vamos, como todo hijo de vecino.
Hay que reconocer que el Sr. Pacheco ha hecho muchas cosas buenas por Jerez y debería aprovechar para retirarse ahora que aún nos acordamos y se lo reconocemos. En ocasiones se ha convertido en un Quijote que ha luchado contra los gigantes de la Diputación, la Junta de Andalucía y el Gobierno Central que nos asfixiaban económicamente. Ha sacado dinero de debajo de las piedras para proyectos que han engrandecido la ciudad aunque no siempre hayan sido los más adecuados. Esta megalomanía nos ha arrastrado a la quiebra y su actitud chulesca en los momentos difíciles nos ha ofendido a muchos jerezanos. Él se cree infalible y piensa que está por encima del bien y del mal y, como un niño malcriado, ha roto la baraja cuando no le ha gustado la mano o se ha escindido del partido cuando no ha podido manejar la situación a su antojo, creando uno nuevo como si fuera Dios, de la nada y a su imagen y semejanza.
Echo de menos al Sr. Pacheco de hace 25 años, cuando realmente tenía capacidad para cambiar el futuro e ilusionar a los jerezanos. Esa época acabó y hay que saber dar un paso atrás a tiempo y dejar que savia nueva, con más fuerzas, con otra visión y otra forma de hacer las cosas tome el relevo. Y casi no me puedo creer que en su partido no haya nadie suficientemente competente como para coger las riendas e imprimir nuevos aires a la política local. Desde luego, sería muy lamentable que así fuese. Me temo, más bien, que lo que ocurre es que ha perdido el sentido de la realidad, cree ser imprescindible y piensa que sin él la ciudad naufragará irremisiblemente (desde luego, están a punto de conseguirlo). Esta actitud ha terminado convirtiéndole en un pequeño dictador que sufre el Síndrome de Castro y cree que sólo la muerte le puede apartar de su destino.
Jerez, sumida en una crisis sin precedentes, necesita un gestor que la dirija con criterios profesionales y no políticos, pero la situación del resto de partidos no es nada halagüeña después de las decepciones que nos han brindado las Sras. García-Pelayo y Sánchez: dos mujeres que ilusionaron a los jerezanos que confiaron en ellas hasta el día en que consintieron prostituirse por el puesto de alcaldesa consorte, abjurando de sus promesas y consumando en el lecho consistorial la pérdida de su virginidad (política, se entiende) y su credibilidad en el mismo acto. Y para cerrar la cuadratura del círculo, la persona más capacitada para dirigir Jerez deja la vida pública (después de desempeñar dos cargos de forma brillante) y vuelve a trabajar en la empresa de la que salió hará ya cinco años. Eso que pierde Jerez, eso que gana la empresa.