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A cada uno lo suyo

14-10-2006 12:19:46

GRACIAS

Categoria: políticaNadie

Y vamos con la cuarta columna de nuestro amigo Kaiser, en la que habla, una vez más, de política. En esta ocasión, para variar, deja de lado el nauseabundo y repulsivo mundo de Pedro Pacheco I el arrasador, y Pilar Sánchez II la Cortesana, y se dedica a glosar la figura de un personaje importante en la historia reciente de España. Su nombre, no hay ni que decirlo.

GRACIAS

Hoy quiero rendir un sentido homenaje a un hombre de trato simpático, sencillo y amable, un Señor, con mayúsculas, que supo manejarse con una inteligencia inusitada entre las bambalinas del poder para lograr un hito sin igual y que, a pesar de ser traicionado en numerosas ocasiones, fue ambicioso en sus reformas y parco en lo personal, prescindiendo en ocasiones de los privilegios que le correspondían. Una persona excepcional, de una gallardía extrema, de esas pocas cuyos actos, en el devenir de la Historia, marcan un antes y un después. Hoy, lamentablemente, ha perdido sus facultades mentales (incluida la capacidad de hablar) y no sólo no reconoce a sus familiares y amigos, sino que ni tan siquiera recuerda quién es. Desde luego, esta situación es curiosa, porque tampoco nadie se acuerda de él. Solamente cuando muera será revisado el papel que jugó en la Transición, cuando logró que la democracia se hiciera realidad en un proceso no traumático. Demostró ser un hombre profundamente comprometido y dotado del coraje necesario para mostrar firmeza en tiempos difíciles, con un bagaje político insuperable y realmente asombroso si se tiene en cuenta el momento que le tocó protagonizar, dominando como nadie el arte del consenso para conseguir sus objetivos a pesar de las presiones.

Nació en Cebreros (Ávila), allá por 1932, y antes de llegar a la política, vendió neveras, acarreó maletas en una estación de tren, fue extra en una película y trabajó de procurador con su padre. Se doctoró en Derecho en la Universidad Complutense de Madrid y desempeñó diversos cargos en la estructura del régimen franquista, siendo Procurador en Cortes por Ávila, Gobernador Civil de Segovia, Director General de Radiodifusión y Televisión y Secretario General del Movimiento con categoría de ministro en el primer gobierno de la monarquía. En 1976 fue nombrado por el Rey Presidente del Gobierno y fue capaz de aglutinar a franquistas con convicciones democráticas diferentes, entre los que había falangistas, socialdemócratas, liberales y democristianos. Partiendo de la legalidad del propio régimen estableció las bases jurídico-políticas necesarias para desmontarlo y construir la democracia que hoy disfrutamos (Ley de Reforma Política, amnistía para presos por delitos políticos, supresión del Movimiento, legalización del Partido Comunista, Pactos de la Moncloa).

En 1977 ganó al frente de su partido, la UCD, las primeras elecciones generales libres desde el año 36, y consiguió que la Cortes, convertidas en constituyentes, aprobaran la Constitución que fue ratificada en Referéndum en 1978. Un año después, volvió a ganar las elecciones, siendo designado por el Rey presidente del primer gobierno constitucional. Esta vez, sin embargo, no pudo con las tensiones surgidas en el seno de su propio partido, presentando su renuncia en 1981, momento que fue aprovechado por aquellos que habían conspirado contra él para ensañarse como hienas hambrientas de carroña. Fundó entonces el CDS, pero nada volvió a ser como antes. Cuando se retiró de la vida pública no tenía más fortuna que su familia, y una infinidad de problemas de salud a su alrededor. Tras la muerte por cáncer de su mujer Amparo y su hija Mariam, y la enfermedad por el mismo motivo de su hija Sonsoles, cayó enfermo. En 1996 se le concedió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, muy poco reconocimiento para lo que se merece, pero ya se sabe que en este país estamos abonados al homenaje póstumo.

He aquí el mío: GRACIAS.



La Voz, Jerez, 14 de octubre de 2006

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Comentarios

  1. Pues sí, no lo dudéis ni un momento, el mejor político de la democracia en España y el que más hizo por instaurarla sin traumas fue un franquista, le pese a quien le pese.

    kaiser — 14-10-2006 12:25:00

  2. Hombre, yo, la verdad, me permito dudarlo. Creo que su figura está, además de injustamente olvidada, artificialmente engrandecida. Afrontó un momento histórico único, y lo superó, quizá con nota; pero creo que ahora seguimos tragando los lodos nacionalistas que empezaron con sus lluvias autonomistas. La unidad e indivisibilidad de España no quedó "atada y bien atada" en sus tiempos, y el nudo se está terminando de deshacer ahora.

    Nadie — 14-10-2006 18:44:01

  3. Creo que mejor que lo hizo Adolfo Suárez, no se podía haber hecho. Otra cosa, tal y como reflejo en "La Fuerza del Inmovilismo" (repásala), es que la estructura que sirvió para superar el franquismo e instaurar la democracia, quedó obsoleta, y debería haberse modificado, más pronto que tarde, para subsanar las concesiones que se hicieron (no sólo a los nacionalistas) y que nos han llevado a la sociedad en descomposición de la que hoy "disfrutamos".

    kaiser — 14-10-2006 21:35:30

  4. Estoy, una vez más, plenamente de acuerdo con el amigo Kaiser.

    La figura de Suárez podría haber formado parte de una tragedia shakesperiana, tanto por su evolución política como personal. Creo que España y los españoles no le hemos tratado con justicia, empezando por las más altas jerarquías del Estado, es decir, el propio Rey.

    Pero es que el destino tampoco ha querido dulcificar sus vivencias políticas, y le ha deparado una existencia llena de sinsabores y amarguras, para terminar de una de las maneras más tristes que se podría imaginar: no sabiendo, ni siquera, quien es esa persona que cada día le observa desde el espejo, sin imaginar que es el que pilotó la nave de España, con bastante acierto, en los duros momentos de la transición, capeando las zancadillas de los contrarios ventajistas (siempre los socialistas, más aún que los propios comunistas de Carrillo) y las traiciones de los propios. ¡¡Qué pena!!.

    mafd — 16-10-2006 14:45:11

  5. Estoy más de acuerdo con Nadie que con nadie. Ahora, eso sí, habría que matizar mucho. Buenas intenciones tuvo el personaje, pero... no era esto, no era esto.

    Enrique Baltanás — 21-10-2006 12:13:45


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